Premio Javier Tomeo - Categoría Comarcal - Ganador


DÍA DEL PADRE (TELÉMACO) -  Gregorio Royo Bello


Te emperraste en que no bajara a la mina. Era tu manera de salvarme, de salvarte. Como si el  cemento y los ladrillos no rompieran las espaldas, igual que el pico y la pala, como si el andamio no tuviera tratos con la muerte. Te creías indestructible, tu, que cada día que cogías en morral con la comida, era como si te despidieras de nosotros, como si no hubieras de salir del agujero. ¿Te resultaba emocionante acaso volver renacido, sentirte el héroe cuando te recibían con caras de alivio? También tú podías haber preferido ir a la obra en lugar de enterrarte en ese infierno negro. Da por sentado que madre sufría lo que nunca podrías soportar, quedar sola, y yo, quedar solo con responsabilidades que no me corresponderían. Ya sé que nada tiene sentido sino el que nosotros damos a las cosas. Sé que, ahora que sales de la mina, me toca entrar a mí, no hay otra opción, si quiero salvarme, salvarte.







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